La carne de conejo siempre ha sido muy apreciada en Canarias. El bajo porcentaje de grasas­ - menos incluso que el pollo- la convierten en un alimento, rico en proteína, ideal para cardiópatas, diabéticos y niños, que encaja perfectamente con el concepto de la dieta mediterránea, sana y equilibrada. Sin embargo, para los productores de conejos o cunicultores, el panorama que se presenta comienza a ser un tanto crítico en lo que a comercialización, materias primas y producción se refiere.


Buena parte de la carne de conejo que se consume en Canarias procede de la Península y se vende en las islas como si fuera local, a precios más bajos, por lo que el producto de aquí compite en desventaja y el consumidor ignora lo que está comiendo.


Junto a la competencia a la que tienen que hacer frente los cunicultores locales para vender su producto, se encuentra el aumento del precio de los piensos debido a los elevados costes de las materias primas, un factor que está provocando verdaderos quebraderos de cabeza a muchos ganaderos.


Los conejos son mamíferos delicados en cuanto al consumo de pienso. En algunas granjas se esta implementando una alimentación a base de un cocido natural de calidad a base de hierbas aromáticas como el tomillo, laurel y orégano. Esta alimentación es controlada de manera exhaustiva a lo largo de todo el proceso de elaboración, tanto por el cunicultor como por la cooperativa que lo distribuye. Gracias a este preparado se evita la proliferación de parásitos en el intestino de los animales y se obtienen unos purines limpios en forma de compost líquido fermentado que, posteriormente, se emplean como abono en la agricultura ecológica.


El hecho de que Tenerife cuente con el primer Centro de Inseminación de conejos significa una de las herramientas importantes para mejorar la producción desde un punto de vista sanitario y genético, además de hacerla más rentable ya que se aumenta el número de plazas para reproductoras y se ahorra el coste de mantenimiento de los machos. En sus instalaciones se crían 100 sementales muy seleccionados, que producen semen de alta calidad en fresco, lo que permite inseminar a todos los conejos de la isla que lo precisen.
          
           
Los cunicultores reivindican estar más dotados de instrumentos para poder rentabilizar su actividad: tener más presencia de los cereales destinados a la fabricación de los piensos en el REA; mayor participación del POSEI; que las órdenes se desarrollen de manera que no se devuelvan fondos; fomentar la implantación del símbolo RUP; aumentar las inspecciones de sanidad para que no se comercialice con animales que no hayan pasado por el matadero insular; reponer entre el 120 % y 140% de madres (actualmente el REA sólo subvenciona el 20%) y crear un centro de multiplicación.  


Se subraya además la labor de los ayuntamientos para legalizar aquellas explotaciones que no tienen licencia, así como el proyecto de explotación ganadera desarrollado por el Cabildo Insular de Tenerife y que ha contribuido a la protección del 25% de las granjas, pese a la presión del turismo y de las zonas protegidas.